Reconozco que cuando me emborracho o consumo honguitos me pongo estúpido y cometo errores tontos, como empezar a llamar a gente que no debo.
No es solo eso, sino que llamo y no hablo, escucho un hola y corto. No podía quedarme con la intriga de saber que hacias después de cruzarnos en el avión, pero bue... en realidad quería saber si estabas bien, así que cuando escuché hola, tuve mi respuesta y corté. Ahora nunca se me ocurrió en llamar con el número en privado, así que cuando corté, a los 10 segundos tenía un mensaje preguntandome si yo estaba bien. No respondí, sino hasta el otro día pidiendo disculpas, que quería hablar y que no me animé, al final seguiamos en Bélgica, en Bruselas, y por sobre todo, en el mismo sitio, misma estación de tren, como si nos hubieramos puesto de acuerdo de pasar la noche ahí. Ahora si, bueno, pregunto, si tomás el mismo avión que yo al regreso, me suicido... lo mejor de todo fue la respuesta al sms:
Te vas a las 6.50?
Yo: me prestás una pistola?
Así que bueno, tenía dos opciones, o me iba a pasar la noche al aeropuerto y seguir leyendo mi libro allí o enfretarme y hablar para aclarar las cosas.
Hablamos para llegar siempre a las mismas conclusiones, esta vez sin orgullos ni egoismos de por medio, pero todo seguía como siempre hasta que sentados en un Mc Donalds, durante una hora callados sin decirnos una palabra, me di cuenta que todo si terminó. Pasó algo que tengo muy en claro, una relación se termina cuando ya no hay nada más que decirnos. Se terminó, algo que no se si hubo... pero bueno, es para mejor.
Así que si, viajamos en el mismo avión, durmiendo...
Por lo menos ya no tengo que experimentar más... me alegra tener todo más claro.
Happy days!
domingo, 17 de enero de 2010
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