Hace un año estaba en Heathrow embarcando a lo desconocido, ni sabía todo lo que me esperaba. Si yo hubiera sabido todo lo que me esperaba ¿Hubiera tomado el avión realmente?
Todavía tengo fresca la cara de decepción cuando llegamos al microcentro de Dublín, en un día feriado de pascuas donde no había nadie ni nada de nada.
Todo un año en el cual fue una lucha que ganamos. Yo vencí el desempleo y la recesión, Carla me siguió después, volvió a casa, venció el cáncer y yo la soledad de no tenerla, aunque siempre me hace falta.
Conocí gente buena y no tanto, hice amigos pero no enemigos. Hubo peleas, risas, llantos, piñas, desencuentros y muchos encuentros. También conocí a otra tucumana que me confesó que le gusta la salchicha al natural (me refiero a los panchos, a ella le gusta sin salsa).
A pesar de todo, de haberme quejado más de lo que he disfrutado en el país de los enanos, decidí quedarme hasta diciembre o abril, no se muy bien todavía, pero me queda otro año de Irlanda, otro año más para seguir escribiendo este blog, criticando, sufriendo, disfrutando, riendo, siendo humano, siendo Argentino.
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