martes, 5 de mayo de 2009

Hostels, los callcenter del futuro...

Cuando uno se encuentra cansado, es como rendirse, resignarse, etc. Las ganas de pelear o luchar por algo que a uno le corresponde por derecho se esfuman. Por supuesto, todo mejora cuando uno duerme una de las famosas siestas reparadoras (que por cierto no son tan reparadoras como dice el dicho, te levantas peor que cuando te acostaste y tu actitud hacia el mundo es mas terrible que la de un asesino serial). La cuestion, es que al otro dia luego de recorrer todo Londres, jugar a Blancanieves con las ardillitas super sociables en el parque, ir a saludar a la reina en su palacio (no nos quiso atender, dijo que estaba muy ocupada tomando el te), subir al London Eye y mirarla a Carla sentada sin moverse un milimetro por su panico (no me queda bien en claro miedo a que, si a la rueda o a la altura, porque rapido no iba esa cosa asi que temor a la velocidad lo descarto), e ir a ver Chicago regresamos al bendito hostel. Hostel o bed & breakfast (cama y desayuno) se remotan al fin del principio del Siglo pasado e incluso a muchos años atras, cuando las casas de familia ofrecian una cama o un lugar a dormir mas un modesto desayuno. En tiempos de guerra se utilizo mucho esto para los soldados e incluso para algun que otro aventurero que queria conocer el viejo continente. He aqui que algun picaro se le ocurrio la magnifica idea (no tan magnifica despues de pensarlo bien) de ahorrar unos pesos en infraestructura, montar camas con colchones de goma espuma, si te dan sabanas es todo un milagro, y sino es una tela cortada a tijera, no es un hostel. El ahorro consiste basicamente en cambiarte las sabanas, si es que tenes, una vez a la semana, la mucama pasa cada 3 dias, la cama tenes que armartela vos, y por supuesto cargas tu propia valija.
Este tipo de albergue se caracteriza tambien por tener en su staff decenas de imbeciles con el secundario apenas completo, y algunos que no, inmigrantes que no hablan el idioma del pais donde se encuentran, graduados universitarios fracasados y 2 personas competentes, 1 es el dueño y la otra el manager en rutina, que obviamente esta a la mañana y despues consultale a Magoya.
Cabe decir, o mejor dicho, mi punto de comparacion es que un hostel equivale a un callcenter, tiene un monton de pendejos incapacitados haciendo tareas que requieren un cierto nivel y un jefe, que esos pendejos comunmente lo llaman ogro, desgraciado, maldito, etc. sin justa razon, porque el si sabe lo que hace, solo que estos incompetentes NO lo entienden.
Porque mi enojo? Es simple... me acerco a la recepcion informando que mi bolsa verdulera habia sido extraviada por BA y andaba de paseo por todo el aeropuerto de Heathrow y podia demorar horas o dias para encontrarla (yo imagine que años) y que en cualquier momento un delivery pindonga tercerizado por BA va a pasar a dejar la maleta. El chico con su cara de secundario, aunque a mi criterio le faltaban varios jugadores, va a revisar en la oficina trasera luego de preguntarme nombre y apellido. Verifica atras y me dice que no habia nada para mi, ni con mi nombre, ni con el de Carla ni la descripcion de las valijas (bue, bolsita verdulera again).
Mi cara desfigurada reflejo el odio que tenia, no se si en su momento al pendejo era afortunado al ser medio incompetente en tener un trabajo, a la aerolinea que me informo por telefono que habian encontrado el equipaje e iban a hacer el delivery, o a la compañia tercerizada que no hacia el delivery correspondiente.
La madre de una amiga antes de viajar a Buenos Aires por negocios le dio un consejo MUY sabio: nunca te quedes con un NO. Carla atajandome me dijo Jorge no seas pesado, dejalo que ya va a llegar la valija y, yo digo no, no es asi, te apuesto que la tiene ahi atras y este es un gil, las veces que yo por vagancia de no buscar durante la madrugada una maleta dije que no habia llegado nada, es hotelero y encima este trabaja en hostel y es un pendejo!.
Pendejo rubio se distrae, voy al manager y le explico todo de nuevo, va a la oficina, vuelve y trae las dos bolsas. Mi cara de alegria/odio era monumental. Odio al pendejo conchudo que me iba a hacer pasar otro dia sin cepillarme los dientes o usar mi shampoo y una alegria de poder hacerlo. Si, ya se, podria haberme comprado un cepillo, no? No es cuestion de rata porque sea libra esterlina salga todo mas caro, sino de colgado. Cada vez que me acordaba era la medianoche, antes de dormir, todo afuera ya estaba cerrado. Y señores, no me digan que vaya a la recepcion a pedir un cepillo de dientes o a comprarlo, a ver, que parte ustedes no entendieron que me estaba quedando en un hostel?

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