Bueno, parece que escribir acá no solo depende del clima de Irlanda, sino de mis estados de ánimos. Acá llueve como si alguien hubiera abierto una canilla y nadie cierra el puto grifo. No es solo la lluvia, sino vientos huracanados.
Últimamente andaba sin dramas, entonces no tenía inspiración para escribir, porque leer cosas felices a nadie entretiene, entonces sino hay nada malo para escribir, no escribo, aunque cuando me pasa algo MUY malo hay veces que no lo puedo poner acá, si supieran... Solo les digo que Irlanda es MUY chico y Dublin ya lo conozco como a la palma de mi mano, y a la gente, ni hablemos mejor.
A horas de un año nuevo, me pongo a pensar y a darme máquina, cuerda y más cuerda, y me doy cuenta que si bien yo no elegí a mi familia, mal que mal siempre están a su forma y que me aman como ellos pueden, sobre todo mi madre. Es rubia, no se le puede pedir mucho :P hahaha, broma... la adoro, solo que muchas veces me desconcierta y me sorprende, la desconozco por completo, debe ser que mi ausencia al paso de los años le perdí los pasos. Mi abuela, que es como mi madre también, me cuida a la distancia siempre. Mi viejo, que al fin está en paz, que se que me cuida desde lejos, el se encarga de hacerme saber que está, desde el momento que se fue. Lo crean o no, mi reloj se para todos los 12 de octubre a la hora que falleció él y así pasó el día que falleció.
Mi vida acá, va mejorando y da muchos cambios de golpe, de sentirme perdido y sin ganas de nada a encontrarme un rumbo, a encontrar gente estupenda para vivir, unas brasileras que tienen buen corazón, me ayudan, me invitan a todos lados, me cocinan, me cuidan, me miman, etc, a ser más sociable con mis compañeras/os de trabajo, a salir más, a no quedarme encerrado en mi cuarto días como solía a hacerlo, volví a salir de compras, empecé a tener una vida.
Aún así, siento la ausencia de mis amigos más queridos, de esas personas que siguen estando, que me llaman por teléfono, que me dejan mensajes en face, que charlamos todos los días por MSN, que me hacen saber que están, que me extrañan, que me quieren y que soy importante para ellos, y ellos lo son para mi también.
No soy nada sólo, no me muevo, no respiro, no vivo. Parece que al final este iceberg (como me llama hasta mi madre) se está derritiendo.
Año nuevo, ¿Personalidad nueva?
miércoles, 30 de diciembre de 2009
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