martes, 14 de abril de 2009

Poniendo estaba la ganza...

Aunque siempre estuve con mis dudas, la impulsora fue Carla. En diciembre, gracias a una amiga, empecé a ver alternativas al no soportar mucho mi modo de vida en Argentina, nómade en fin también, pero en Argentina, recurrí a una agencia. Carla llegó en enero a Argentina, ni bien apenas llegó entró en crísis. No sabía para donde correr, quería irse, no solamente cruzar la General Paz, sino irse del país (aunque cruzando la General Paz también se termina la Argentina). He aquí la cuestión, le digo mirá Carla, agencia pindonga ofrece esto, esto y esto por la módica suma de 1790 euros (cotización al momento 4.40 ars). Ah, bue...! no es tanto! Dijo ella con aires de poderosa ahorradora.

El tiempo pasa, yo no volvía de mis vacaciones que fueron a Tucumán, luego a Punta y seguía de acá para allá hasta que me dijo, nene ponete las pilas que nos vamos o nos vamos o me voy yo sola y ahí entré en razón: ERA UN DESEMPLEADO, UN DESOCUPADO... no es tan terrible eso, sino que mis ahorros desaparecían.

Apenas pisé suelo porteño, tuve el placer de reencontrarme con mi jirafita... con Carla... y fuimos para esta agencia a la entrevista y buscar los papeles que yo tuve encima el coraje de demorarme casi 3 semanas en llenarlos y enviarlos por mail, luego de sacarle fotos con el celular porque no tengo scanner y la cámara digital la perdí no sé donde.

Todo bien hasta acá, pero el euro subió a la módica suma de 4.99 ars, no solo eso, sino también nunca calculamos nada en seriedad, por ejemplo era una suma de adicionales, más esto, más lo otro.
Más aéreo, más la plata para sobrevivir un mes y medio, mas seguro médico y cualquier otra cosa que pudiera surgir, como comprar ropa de invierno. O sea... significa casi 3 veces el monto del programa. Lo único positivo es que incluye dos semanas de estadía en un hostel con desayuno el cual tendré el placer de contarles más adelante en otro posteo.

Esa introducción aburrida, larga y tediosa es necesaria para pasar a contarles el modo de pago. Si, efectivamente Carla era pudiente, pagó cash. Y... ¿Yo? Bien... acá ando... saqué 5 tarjetas de crédito de la billetera y el tipo se agarró la cabeza... porque tenía que sumarle el 6% de intereses, no podía hacerlo más de 3 cuotas, debía pesificarlo, y si lo hacía en un solo pago era otro tipo de interés. Demoramos como 30' sacando cuentas, en contra de los 2' en los que Carla gatilló esa módica suma equivalente en dólares. ¿Qué beneficio obtuve? Estoy acá en Dublín y todavía no pagué NADA...!

Carla en ese momento presentí que quiso ser una avestruz y meter su cabeza en un agujero bien profundo de la vergüenza, pero no pudo, su papel de jirafa le quedaba más acorde.

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